La piedra en el zapato,
azote de huleras y culebros.
Por Manuel Ábrego.
Acabamos de encontrar dos joyas literarias y
cívicas: las actas de cabildo completas de un regidor de Valentín Reyes López y
de uno de Adriana Leal.
Así fue como recordamos que aunque haya
sido no muy de su agrado, pero cada uno de los gobernantes municipales
mencionados proveyó a sus ediles con una copia del acta de cada sesión de
cabildo.
E incluso nos acordamos que en ambos
gobiernos municipales se permitía de repente la entrada al Pueblo a las
sesiones de cabildo, o al menos a los reporteros.
No
se ha vuelto a ver, ni con Juan Maus ni con Carlos Córdova. Aclaro: no
coincidimos con la línea de don Valentín ni la de doña Adriana, pero el acto
sobresale, como sobresale el detalle de que se avisaba a síndico y regidores al
menos veinticuatro horas antes. Y surgen las odiosas comparaciones.
En la última breve comentamos que durante
el gobierno del empresario si en algún medio se reportaba alguna anomalía, al
día siguiente se corregía o al menos se iniciaban las acciones pertinentes, si
no por beneficio ciudadano, sí por la imagen.
A lo mejor se lo debíamos a algún regidor, que
tanto Guillermo Reyes o el Ing. Andrés Santiago como Raúl Ruiz, el doctor
Gallegos o el también galeno Pablo Ochoa coadyuvaban. Hoy reportamos de nuevo
el tope roto de la esquina de Emiliano Zapata con Flores Magón.
Es ahí donde autobuses y demás naves que
circulan por la segunda calle mencionada se avientan sin respetar la
preferencia. A media cuadra vive Luis Tejeda, que tiene años colaborando en
Obras Públicas. Puedo asegurar que por ahí entra de repente el primer priísta
del municipio, Marcos Cano Ramos.
No dudo que de repente circule por ahí don
Adolfo Sánchez, de Vialidad. O algún integrante de la comuna. A lo mejor pase
algún día don Yamil Osman Domínguez, nuestro delegado de Tránsito.
Cuando esos días en que Don Sergio Roa fue
delegado en esta ciudad, tuvo el gran acierto de convertir Flores Magón en
calle de un solo sentido, lo que agilizó el tráfico congestionado en parte por las maniobras en
el centro comercial que hay en esa rúa. Pero nada más en parte.
Lo único que hay más odioso aparte de las
comparaciones es un servidor. Pero cuando haya un percance en esa esquina, el
proceso legal será todavía más odioso. ¡En la torre!, dijo el buitre y siguió
bailando, pero al ritmo de:
“Viene la muerte cantando / por entre topes que
faltan
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