La piedra en el zapato,
azote de huleras y culebros.
Por Manuel Ábrego.
Evidentemente, Carmen Aristegui nunca verá
esta columna. México queda a cinco horas de Tres Valles, pero entre el
periodismo, llamémosle federal, y el municipal hay una distancia que se mide en
años luz.
El presidente Peña Nieto y la gran
periodista importan a medio mundo, en cambio nuestro ayuntamiento y este
servidor a los balazos nos atienden aquí.
Pero vaya nuestra humilde
solidaridad para la siempre famosa. Quiera Dios que siga informando y sea reinstalada en el medio de comunicación nuevamente.
Nadie que escriba se sale de las dos
opciones: o se convierte en un “queda bien”, o se expone a aparecer en el río
con talla cuarenta y seis, y rodeado de camarones y mojarras. Por si las dudas,
en caso de una desaparición, no coma esos animalitos unos quince días.
El terrorismo de estado disfrazado de
litigios hacendarios, muy discretas insinuaciones, no vender papel periódico a
la prensa de oposición, y otras diversas formas, se enfoca en especial a
quienes de alguna manera abollan la imagen de los grandes, desde luego, si esos
grandes gobiernan y son corruptos.
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| Aristegui es como la piedra en el zapato de Peña Nieto |
Gentes del Pueblo a quienes les escurre el cerebro, lo primero que hacen
es comparar y hacerse unas ilusiones: “Si el presidente en lugar de comprar un
avión de lujo, hubiera hecho un hospital equipado, que buena onda”.
“Si lo que gastó el gobernador en la
reunión de jefes de estado lo hubiera invertido en carreteras en Tres Valles,
estuviéramos al menos a la altura de Falfurrias, Texas”, y así por el estilo.
Pero no hay forma de saberlo si gente como
Carmen Aristegui y otros no lo investigan y nos lo dicen, aunque haya por ahí
algún ex mandatario que salió de Acción Nacional y además guanajuatense que diga lo que ella
hace es “buscar prietitos en el arroz”.
A quienes nos dedicamos a buscar esos
prietitos en el arroz tresvallense, nos anima la labor de Aristegui, y lo que
podemos, le aprendemos. Sea esta breve un homenaje para su labor.
Y vaya nuestra admiración para la comuna
completa de Valentín Reyes López, que cuando le señalábamos un error, al día
siguiente lo componía. ¡En la torre!,
dijo el buitre y siguió bailando, pero al ritmo de: “Engáñame, en lo federal,
estatal y municipal”.


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