sábado, 21 de marzo de 2015

Aristegui de las gentes incomodas

La piedra en el zapato, azote de huleras y culebros.

Por Manuel Ábrego.


Evidentemente, Carmen Aristegui nunca verá esta columna.   México queda a cinco horas de Tres Valles, pero entre el periodismo, llamémosle federal, y el municipal hay una distancia que se mide en años luz.


El presidente Peña Nieto y la gran periodista importan a medio mundo, en cambio nuestro ayuntamiento y este servidor a los balazos nos atienden aquí.

Pero vaya nuestra humilde solidaridad para la siempre famosa. Quiera Dios que siga informando y sea reinstalada en el medio de comunicación nuevamente.

Nadie que escriba se sale de las dos opciones: o se convierte en un “queda bien”, o se expone a aparecer en el río con talla cuarenta y seis, y rodeado de camarones y mojarras. Por si las dudas, en caso de una desaparición, no coma esos animalitos unos quince días.

El terrorismo de estado disfrazado de litigios hacendarios, muy discretas insinuaciones, no vender papel periódico a la prensa de oposición, y otras diversas formas, se enfoca en especial a quienes de alguna manera abollan la imagen de los grandes, desde luego, si esos grandes gobiernan y son corruptos.
Aristegui es como la piedra en el zapato de Peña Nieto

Gentes del Pueblo a quienes les escurre el cerebro, lo primero que hacen es comparar y hacerse unas ilusiones: “Si el presidente en lugar de comprar un avión de lujo, hubiera hecho un hospital equipado, que buena onda”.

 “Si lo que gastó el gobernador en la reunión de jefes de estado lo hubiera invertido en carreteras en Tres Valles, estuviéramos al menos a la altura de Falfurrias, Texas”, y así por el estilo.

 Pero no hay forma de saberlo si gente como Carmen Aristegui y otros no lo investigan y nos lo dicen, aunque haya por ahí algún ex mandatario que salió de Acción Nacional y  además guanajuatense que diga lo que ella hace es “buscar prietitos en el arroz”.

 A quienes nos dedicamos a buscar esos prietitos en el arroz tresvallense, nos anima la labor de Aristegui, y lo que podemos, le aprendemos. Sea esta breve un homenaje para su labor.



Y vaya nuestra admiración para la comuna completa de Valentín Reyes López, que cuando le señalábamos un error, al día siguiente lo componía.     ¡En la torre!, dijo el buitre y siguió bailando, pero al ritmo de: “Engáñame, en lo federal, estatal y municipal”.

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