domingo, 16 de julio de 2017

La piedra en el zapato. De los líderes chinantecos.

La piedra en el zapato, azote de huleras y culebros.
De los líderes chinantecos.
Por Manuel Ábrego.
Allá por los setentas, el presidente Echeverría en coordinación con el Ing. Jorge L. Tamayo, decidieron que se podía hacer la presa Cerro de Oro. Uno lo mandó y el segundo dirigió los trabajos.
    Para que se hiciera, reacomodaron una parte de los chinantecos en los Poblados, y en Tres Valles quedó el Poblado Tres. A diferencia de cuando Miguel Alemán trajo a los mazatecos, a los de la Chinantla se les dio casi todo con un mejor trato.
     Así fue como desde entonces, más que verlos como amigos, los de Tres Valles deben de verlos como hermanos, pues a los amigos los escoge uno. Entre ellos venían jóvenes o incluso niños que crecieron y se hicieron líderes en Tres Valles. Favor de no confundir líder con dirigente. Ellos fueron líderes.
     Porque El Señor lo quiso, terminaron los días de algunos de ellos, como fueron los casos de Francisco Rivera José, de Margarito Tomás Miguel y de su sobrino Florentino, este último muy joven y con una cualidad que merece ser tomada en cuenta, tenía seguidores no chinantecos en esta ciudad.
     Casi era papá de un mercenario, recuerdo que en una ocasión, comenté que solamente don Valentín podía pagar una campaña sin pedirle nada a nadie, y el mercenario brincó casi un metro: “Florentino también se la puede pagar”, dijo con coraje.
     Entre otras acciones de los tres, Chico Rivera donó un terreno para que se hiciera un pozo del agua potable; Margarito donó equipo electrónico para la modernización del Registro Civil, y el contador Florentino con donaciones y convicción impulsó el deporte y fomentó el periodismo local. Y hubo más.
     Las defunciones de ellos tres ocurrieron en un plazo menor de dos años, y como dijo el del cuento, dejaron un vacío, pues poco se ha manifestado el liderazgo en el Poblado Tres, como no sea para protestar contra un enemigo común o contra alguna acción que merece analizarse por un juez.
     Para empezar, no existe un vecino del Poblado Tres que tenga el liderazgo de Margarito, por citar un ejemplo. Algunos aspirantes, se han limitado a quejarse de que equis partido no los toma en cuenta y ya, de ahí no pasan.
    Otros, si quieren protestar por algo tienen que traer por fuerza alguna de las organizaciones foráneas con cierto éxito. Por un libremente interpretado   compromiso histórico, casi todas las administraciones municipales han tenido chinantecos entre sus ediles, a fin de atraerse los votos indígenas para ganar.
     Excepciones fueron las de Pedro Aguilar Ibáñez, QEPD, y de Valentín Reyes López, si bien el exitoso empresario en la reciente campaña jaló al elemento indígena por aquello del no te entumas. “For if the flies”, como dicen que dicen los gringos.
     Hoy, asunto loable, hay más profesionistas y chinantecos de éxito que antes, jóvenes que quieren ser más exitosos que líderes, si bien por ahí hay unos chavales panistas que la mueven y no hay que perderlos de vista. Hay que dejarlo al tiempo. Como al tiempo se le deja la política.

     ¡En la torre!, dijo el buitre y siguió bailando, pero al ritmo de: “Pero al llegar chinantecos una voz temblorosa empezó a decir: No hay líder aquí”.

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