La piedra en el
zapato, azote de huleras y culebros.
De los líderes
chinantecos.
Por Manuel
Ábrego.
Allá por los
setentas, el presidente Echeverría en coordinación con el Ing. Jorge L. Tamayo,
decidieron que se podía hacer la presa Cerro de Oro. Uno lo mandó y el segundo
dirigió los trabajos.
Para que se hiciera, reacomodaron una parte
de los chinantecos en los Poblados, y en Tres Valles quedó el Poblado Tres. A
diferencia de cuando Miguel Alemán trajo a los mazatecos, a los de la Chinantla
se les dio casi todo con un mejor trato.
Así fue como desde entonces, más que
verlos como amigos, los de Tres Valles deben de verlos como hermanos, pues a
los amigos los escoge uno. Entre ellos venían jóvenes o incluso niños que
crecieron y se hicieron líderes en Tres Valles. Favor de no confundir líder con
dirigente. Ellos fueron líderes.
Porque El Señor lo quiso, terminaron los
días de algunos de ellos, como fueron los casos de Francisco Rivera José, de
Margarito Tomás Miguel y de su sobrino Florentino, este último muy joven y con
una cualidad que merece ser tomada en cuenta, tenía seguidores no chinantecos
en esta ciudad.
Casi era papá de un mercenario, recuerdo
que en una ocasión, comenté que solamente don Valentín podía pagar una campaña
sin pedirle nada a nadie, y el mercenario brincó casi un metro: “Florentino
también se la puede pagar”, dijo con coraje.
Entre otras acciones de los tres, Chico
Rivera donó un terreno para que se hiciera un pozo del agua potable; Margarito
donó equipo electrónico para la modernización del Registro Civil, y el contador
Florentino con donaciones y convicción impulsó el deporte y fomentó el
periodismo local. Y hubo más.
Las defunciones de ellos tres ocurrieron
en un plazo menor de dos años, y como dijo el del cuento, dejaron un vacío,
pues poco se ha manifestado el liderazgo en el Poblado Tres, como no sea para
protestar contra un enemigo común o contra alguna acción que merece analizarse
por un juez.
Para empezar, no existe un vecino del
Poblado Tres que tenga el liderazgo de Margarito, por citar un ejemplo. Algunos
aspirantes, se han limitado a quejarse de que equis partido no los toma en
cuenta y ya, de ahí no pasan.
Otros, si quieren protestar por algo tienen
que traer por fuerza alguna de las organizaciones foráneas con cierto éxito.
Por un libremente interpretado
compromiso histórico, casi todas las administraciones municipales han
tenido chinantecos entre sus ediles, a fin de atraerse los votos indígenas para
ganar.
Excepciones fueron las de Pedro Aguilar
Ibáñez, QEPD, y de Valentín Reyes López, si bien el exitoso empresario en la
reciente campaña jaló al elemento indígena por aquello del no te entumas. “For
if the flies”, como dicen que dicen los gringos.
Hoy, asunto loable, hay más profesionistas
y chinantecos de éxito que antes, jóvenes que quieren ser más exitosos que
líderes, si bien por ahí hay unos chavales panistas que la mueven y no hay que
perderlos de vista. Hay que dejarlo al tiempo. Como al tiempo se le deja la
política.
¡En
la torre!, dijo el buitre y siguió bailando, pero al ritmo de: “Pero al llegar
chinantecos una voz temblorosa empezó a decir: No hay líder aquí”.

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