sábado, 24 de junio de 2017

La piedra en el zapato. Del muro de Trump.

La piedra en el zapato, azote de huleras y culebros.
Del muro de Trump.
Por Manuel Ábrego.
    Seamos realistas, si por los gringos fuera, ya hubieran construido un muro hace años o quizá siglos, muro que desde luego, solamente hubiera dejado circular a la gabachada.
     No podemos juzgar a otras naciones cuyos ciudadanos emigran incluso a México, buscando en algún municipio un regidor o hasta un alcalde que sean complacientes y les den papeles mexicas, pues lo mismo pero de manera legal buscan nuestros connacionales en Gringolandia. No juzguemos.
    Pero sí se vería mal por ejemplo, Enrique Peña Nieto proponiendo un muro para que no ingresaran los mortales de Guatemala para abajo. Para empezar, hay tanta corrupción en México que si se hiciera el muro, para costearlo iba a haber necesidad de despedir a medio Ejército y a media Armada de México.
      Volviendo al injusto muro de Trump, rey de la injusticia, asombra la escasa cantidad de medidas o de argumentos que ha tomado el Gobierno Mexicano. Tal parece que las autoridades desean que se construya.
     Por supuesto que como el mexicano es mago y es de goma, sobra gente que ya está pensando cómo pasar al País del Norte sin problemas, y desde luego, cómo pasar al otro lado mediante alguna suma a quienes lo deseen.
    Porque el mentado muro va a ser como las leyes mexicanas, que cuando se aprueban, aparte de que favorecen la corrupción en su ámbito respectivo, también los expertos en violaciones ya saben cómo violarlas. Quizá ésa sea la causa de que nuestro Gobierno no tome muchas providencias.
     Ya sea usando globos, submarinos, convirtiéndose en fantasmas, con una catapulta, tirándose en paracaídas, incluso disfrazándose de gringos, aunque llegando a los Estados Unidos saluden con un “¿How do you do, patroncito?”, pero los mexicanos hallarán la forma, cobrándola muy cara, desde luego.
    El simple hecho de que Trump proponga y exija que ese muro se construya, es un descenso hacia la animalidad disfrazado de preocupación por lo de los gringos, su vida, sus empleos y pertenencias. Ni Teodoro Roosevelt con su política del “Big Stick”, el Gran Garrote, llegó a tanto.
     Sin contar el chantaje al cual no responden más adecuadamente desde el priísta Presidente Peña Nieto para abajo, acerca de la intención gabacha de que nuestro País pague el costo.
     Pongamos un ejemplo: entre el magisterio sobran líderes que podrían convocar a un gran movimiento para obligar al Gobierno Federal a tomar las medidas que a su vez hagan pensar a Trump. Y así con otros sectores.
Pero no sucede. Ellos para vivir cómodamente no necesitan cruzar la frontera y menos tratar con “polleros”. Por lo pronto, ya hay la convocatoria para que los contratistas concursen a ver cuál gana la construcción del muro. Se ha hablado incluso de un concursante israelí.
     Quizá un rabino venga desde Israel a darles la bendición cuando inicien los trabajos. Ojalá no resulte como las bendiciones que recibieron en Tres Valles candidatos, diputado y gobernador, sino el muro se va a derrumbar solito.
    A ver cuántos y cuáles mexicanos colaboran para juntar bloques, cemento, piedras y demás artículos, y a ver cuándo nuestras máximas autoridades les responden a los norteamericanos como se merecen los promotores de la animalidad, de la vuelta a las cavernas.
     Y sobre todo, si el resto de los mexicas apoyamos cuando el Gobierno reaccione. Tenemos ejemplos: los cubanos aguantaron cuarenta años de un bloqueo igual de injusto, peor que un muro, con acciones militares incluso, recordemos Bahía de Cochinos.
    Claro, Peña Nieto no tiene la grandeza de Fidel Castro Ruz, ni nuestros muy mexicanos napoleones de petate la de los comandantes Ernesto Guevara De la Serna, Camilo Cienfuegos y tantos otros que lucharon y aguantaron. Pero algo ha de salir.

     ¡En la torre!, dijo el buitre y siguió bailando, pero al ritmo de la música, ya que como dicen los cubanos, “Sin música no hay ná”.

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