viernes, 14 de abril de 2017

La piedra en el zapato. De los posibles. (IV)



La piedra en el zapato, azote de huleras y culebros.
De los posibles, (IV)
Por Manuel Ábrego.
     Montserrat Meza Navarro, de raíces tresvallenses muy antiguas, es entre los abanderados de los partidos más pequeños, la única que ha trabajado en un gobierno municipal sin compromiso alguno de otra índole.
     Después de que amigos panistas la encaminaran por el deseo de suceder a Marcos Cano Ramos y la dejaran colgada de la brocha, perseveró en el deseo, se acercó a MORENA, no pasó y en Nueva Alianza recibió el aval, no sabemos con qué condiciones.
     Tampoco sabemos qué tanto pueda gastar y si realmente quiera servir al Pueblo o simplemente cotizarse políticamente. Su equipo es el que tiene más  gentes sinceras en proporción, porque en cantidad es menor a otros. Como en política no hay nada escrito, no podemos leer nada.
     Natalia Heredia tiene como la tuvieron los otros aspirantes de MORENA, una dosis más que razonable de egresados del PRD, que algo buscan. Como hubo gente que siguió a J. M. Maus después de perder su primera campaña, y a Carlos Córdova después de perder dos, podría darse el caso.
      El caso de que la siguieran aunque no gane, pues ya perdió una como candidata del hoy extinto partido Convergencia. Claro, perder no es garantía, como lo enseña el caso de unas amigas, que cuando las echaron a perder se echaron a ganar.
     Tiene su gente, al igual que a los demás aspirantes, la siguen en algunos vehículos, pues desde hace años para intentar demostrar el poder de algún candidato, las campañas se volvieron vehiculeras, si bien se ha repetido hasta la saciedad que los vehículos no votan.
    Los votos que le lleguen a MORENA, serán motivados por la figura de López Obrador, que aunque parezca increíble, tiene más seguidores que todos los aspirantes juntos de dicho grupo en Tres Valles. Por cierto que la mayor parte de éstos ya dijeron como el zopilote: “Juro, perjuro y vuelvo a perjurar”.
     Francisco Márquez Condado es un caso excepcional: ingresó en política a la edad en que otros tiene tiempo que se retiraron. Pero como dijeron San Zacarías y Santa Isabel, así como San Joaquín y Santa Ana, nunca es tarde.
     Sus seguidores ya superaron a los de aquel artista que contendió hace años por el PVEM en dos ocasiones, pues ya necesitan una camioneta Van para moverse y trabajan con entusiasmo digno de un Encuentro Social.
     Presentan a dicho Partido como “una opción independiente”, si bien la más grande cualidad de un candidato independiente es no estar bajo la sombra de algún instituto político. Cada cabeza es un mundo, como dijo el yucateco.
     Yunuén Marisol Hernández Álvarez es la tercera femenina en esta alegre contienda, por el Partido Movimiento Ciudadano. En su anticipada pre pre campaña, repartió mas calendarios que un movimiento por el control de la natalidad, y trípticos con las promesas de siempre y de todos.
     Algunas son indefinidas, imprecisas, como las de “Ampliar programas sociales”, y las que hablan de “Habilitar” y “gestionar”. Otras demuestran un desconocimiento del ambiente gubernamental municipal, como aquella de “Ampliar el cuerpo de policía y dar salarios dignos, etc., etc.”.
      Pocas administraciones municipales incluída la de Carlos Córdova, han tenido el número de policías que manifiestan, trabajando como tales, ya que ahí el sueldo es seguro, pues viene de apoyos federales, y meten gente que luego ponen a laborar en otras áreas.
     En ellas han registrado como choferes, secretarias, radiooperadores, enlaces políticos y otros cargos a gente que no dispara ni cuando come frijoles con guajes, y no vigila ni al sancho. Sigamos con la materia.
      A excepción de Márquez Condado, la lucha de las demás se apoya en parte en el reparto de dádivas, con lo cual se mal acostumbra a cierto sector de los votantes, que come y viste decentemente solo en elecciones. Y si no se da algo, ni siquiera oyen el mensaje del pretendiente.
     La característica principal de ese sector es ser insaciable, al grado tal que se le pueden hacer cien favores o concesiones, pero si se les deja de hacer el número ciento uno, se ponen en contra. Y a todos los candidatos les piden.
         Esta lista se debería de haber llamado “De los imposibles”. No le pusimos así, porque leímos un libro que se llama “De lo que sé de política después de cuarenta años”. Tiene en blanco todas sus páginas, a excepción del título y de la dedicatoria.
    Esta última dice así: “Dedico esta sencilla obra a las dos clases de pen… sadores que hay en el mundo: los que creen saber todo acerca de la política, y los que creen saber todo acerca de las mujeres”.
    ¡En la torre, dijo el buitre y siguió bailando, pero al ritmo de: “Sabia virtud, de saber lo posible”.

No hay comentarios: