miércoles, 17 de febrero de 2016

La piedra en el zapato. Del tricolor en Tres Valles.


La piedra en el zapato, azote de huleras y culebros.

Del tricolor en Tres Valles.

Por Manuel Ábrego.

    Antes de empezar esta breve, mi agradecimiento al colega Guillermo Carballo Cano, único entre los reporteros de este municipio que dedicó una nota al reciente incidente que tuve con el dirigente municipal del PRI. Dios mediante, ya habré de corresponder la atención en su periódico.

    Asimismo, al periódico La Crónica de Tierra Blanca, que publicó la nota en lugar sobresaliente. Por lo consiguiente, a mis amigos regidores panistas Beto Ocampo Hernández y Jafet Hilario García.

    No puedo decir lo mismo del equipo con el que estoy alineado, pues aparte de que nunca se pelea con nadie, políticamente no les conviene por ahora dar su apoyo a un servidor.

    Si alguna vez llega la hora de escoger entre ellos y otro partido, iré por el otro. Ya si coincidimos, será que me vea obligado a apoyarles. Entremos en materia.

    El Partido Revolucionario Institucional en este municipio ha tenido buenos gobernantes, de él han salido el resto de los gobernantes, y entre los propios y los ajenos, no todos buenos, no todos malos, pero éso sí, ninguno término medio.

    En Tres Valles, de nueve alcaldes electos que hemos tenido, ellos y ellas han militado en el PRI, si bien unos llegaron vía PPS; PT y aliados; PRD y aliados; al final de ese grupo, PAN y un seudo aliado, PANAL.

    Recordamos a don Pedro Aguilar Ibáñez, priísta de grata memoria; a Javier Ochoa Cortés, priísta simplemente. Ellos en su momento, con pocos recursos adelantaron el progreso de Tres Valles. Aquí, al igual que en todo el País, el tricolor fue necesario en su época.

      Mucho hizo por la Nación, si bien nunca dejó de alimentarse con sangre y con corrupción, y quizá sea ésa entre otras causas que el Revolucionario sea ya inadecuado para nuestra Patria.

    Hay un sector que lo quiere, es el que vive de las gorras; las playeras; los artículos rojos que digan “PRI” y los buscachambas. Familias de los muertos el sesenta y ocho en Tlaltelolco, a principios de lo setentas en el Casco de Santo Tomás, en Ayotzinapa, en Tres Valles, Tierra Blanca, lo han de pensar.

     Incluso la cloaca que se destapó y dejo difuntos cuando Felipe Calderón Hinojosa fue el presidente de la República, no era de seis años, sino que fue de generaciones, bajo gobiernos tricolores, por supuesto.

     El activista Rubén Jaramillo y su familia cuando López Mateos, estudiantes cuando Díaz Ordaz, más estudiantes cuando Luis Echeverría, el periodista don Manuel Buendía cuando De Lamadrid, indígenas cuando Salinas de Gortari, estudiantes guerrerenses cuando Peña Nieto. Y siga usted con la cuenta.

     No hemos escrito de los extintos en Veracruz con gobiernos emanados del PRI, entre periodistas, guardianes del orden, jóvenes, mujeres, cuyo único inconveniente fue no coincidir con las fuerzas del orden cuando los atacaron, o de coincidir con las fuerzas del orden cuando los agredieron.

   Ese inconveniente no se le puede achacar al PRI ni a nivel estatal o nacional, pero se resalta que fue durante la administración priísta a cualquier nivel. Aquí en Tres Valles, estamos por analizar. Pero existe el convencimiento de que en Veracruz y en Tres Valles merecemos un respiro. Ya basta de PRI.

     ¡En la torre!, dijo el buitre y siguió bailando, pero al ritmo de: “En junio me gustó pa’ que te vayas”.

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